Siempre he creído que hay algo de mágico y romántico en eso del coleccionismo. ¿Qué tendrán cierto tipo de objetos que nos hace venerarlos y desarrollar hacia ellos una gran predilección y estima? Además, en la mayoría de los casos ni siquiera se trata de artículos caros y despampanantes sino, más bien, de elementos sencillos y cotidianos: dedales, imanes, llaveros, sobres de azúcar y servilletas de papel de bares y restaurantes, postales, y todo lo que se pueda imaginar, y es que cualquier cosa es susceptible de formar parte de una colección siempre que exista alguien para quien dichos objetos sean un auténtico tesoro.
El mío en particular lo conforman los marcapáginas, cuarenta y tres para ser más exactos. Mi historia de amor con ellos empezó cuando era una niña y me dedicaba a dibujarlos y crearlos yo misma, ya que los señaladores promocionales que le regalaban a mi padre con la compra de alguna novela nunca solían gustarme. Soy una apasionada de la lectura y de los libros en papel de modo que por extensión, los también llamados puntos de lectura siempre me han parecido unos objetos muy especiales.Con el paso del tiempo espero seguir aumentando la colección poco a poco pero de momento, os muestro todos los que he ido atesorando en los últimos años:
De arte y museos: del Museo Guggenheim – Bilbao, del Centro de arte Reina Sofía – Madrid (Muchacha en la ventana - S. Dalí), del Rijksmuseum – Ámsterdam (La joven de la perla – J. Vermeer), y del Museo del Louvre – París (Mona Lisa – L. Da Vinci).
De diferentes texturas: con dibujo de alfombra y comprado en El Corte Inglés, cosidos a mano y comprados en Bruselas y en piel, de Venecia.
De ciudades: con dos imágenes de Marruecos en los extremos, y Praga en el centro.
Con panorámica de la ribera del Duero en Oporto, con diferentes vistas de la ciudad de Caracas y con imagen de orquídeas, flores de gran presencia en Venezuela.
Colección Sorolla y su tiempo: Mi prima Esperanza - I. Zuloaga, Niña - J. Sorolla, Valenciana recogiendo naranjas - J. Sorolla, En la playa de Valencia – C. Pla y Entre naranjos - J. Sorolla.
Relacionados con la literatura: con instantáneas de la Librería Lello & Irmao de Oporto, y con imagen de Ana Frank, adquirido por comprar el Diario de Ana Frank en la casa-museo de Ámsterdam.
De clips: en los extremos, dos regalos procedentes de Sudáfrica y en el centro, clip con pez comprado en Alehop.
De metal: del museo Van Gogh – Ámsterdam, un regalo adquirido en Guadalest de la marca Ras , con forma de lagartija y comprado en La Casa del Libro, regalo del Museo Chillida Leku, con forma de molino de Ámsterdam y con detalle de pingüino.
De madera: regalo de Mojácar, con forma de cuerpo, personalizado con mi nombre, y de Cáceres.
Con imán: de Anne Geddes, homenajeando el Fado y adquiridos en Oporto, y con lienzo de Sorolla, Retratos de Elena y María con trajes valencianos antiguos.
De peluche: princesa y dragón de Imaginarium, y elástico con muñeco de La Casa del Libro.
Hechos a mano: a la izquierda, imagen de Lyona por la canción de Love of Lesbian, La niña imantada, marcapáginas realizado por Crisdimar, la creadora de la cabecera de este blog. A la derecha, señalador pintado a mano y comprado en el Mercado Medieval de Orihuela (Alicante).
Mi colección es insignificante al lado de la de María Rosa, una bloguera cuyo bitácoras descubrí hace unos días y en el cual va recopilando todos los señaladores que va añadiendo a su extensísima colección. ¡Tiene hasta una habitación dedicada a sus marcapáginas! Os invito a visitar su blog, Punto de papel, ya que es una verdadera delicia.
También podéis visitar mi perfil en Pinterest, especialmente el board en el que he seleccionado “marcapáginas DIY (do it yourself = hazlo tú mismo) y otras joyas para los coleccionistas de puntos de lectura”.
Y vosotr@s, ¿coleccionáis marcapáginas o cualquier otro tipo de objeto?, ¿qué opináis sobre el arte de coleccionar?





















