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Día Internacional de la Poesía

21 mar

Hoy, como cada 21 de marzo desde el año 2001, se celebra el Día Mundial de la Poesía con “el principal objetivo de sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética (…) y, además, apoyar la poesía, promover su enseñanza y la vuelta a la tradición oral de los recitales, restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación….”.

Yo, particularmente, siempre he sentido un profundo respeto hacia la poesía y una admiración sincera hacia aquellas personas que son capaces de crear versos rítmicos y bellos, con una sencilla, aunque efectiva, combinación de palabras. La poesía es un género complejo de desarrollar y, en ocasiones, difícil de comprender, y es por eso por lo que, además de no ser un lectora habitual de poemas, desistí en mi afán por escribir alguno que otro. No obstante, sí que sigo el trabajo de algunos poetas contemporáneos como Ignacio Elguero (presentador, además, del programa de RNE La estación azul) o Fernando Beltrán, y entre mis textos favoritos se encuentran algunos poemas clásicos de Pablo Neruda o Gustavo Adolfo Bécquer. Además, en alguna ocasión he hablado de poesía en este blog, haciendo referencia a un poema de Jairo Anibal Niño y a dos de mis preferidos, el último de los 20 poemas de amor y una canción desesperada, de Neruda, y Corazón coraza, de Mario Benedetti.

Lo fácil y previsible sería terminar este post citando otro de mis poemas predilectos, pero, en su lugar, he querido compartir uno de esos ejercicios de métrica poética que solíamos hacer en el instituto, en Lengua y literatura, y que tanto me gustaban.

¿Y vosotr@s? ¿Cómo queréis conmemorar este día de homenaje a la poesía?

14 de febrero

14 feb

Hace años, el 14 de febrero de 2003, cuando todavía estaba en el instituto la profesora de Lengua y Literatura tuvo el detalle de regalarnos un poema con motivo del Día de San Valentín (o Día del amor como decía ella).  El poema, de Jairo Aníbal Niño, decía así:

“El día de tu santo
te hicieron regalos muy valiosos:
un perfume extranjero, una sortija,
un lapicero de oro, unos patines,
unos tenis Nike y una bicicleta.
Yo solamente te pude traer,
En una caja antigua de color rapé,
un montón de semillas de naranjo,
de pino, de cedro, de araucaria,
de bellísima, de caobo y de amarillo.
Esas semillas son pacientes
y esperan su lugar y su tiempo.
Yo no tenía dinero para comprarte algo lujoso.
Yo simplemente quise regalarte un bosque.”

Recuerdo que acompañando a este poema nuestra profesora escribió una dedicatoria que más o menos decía: <<Deseo que en las diferentes etapas de tu vida encuentres personas siempre dispuestas a “regalarte bosques”>>. Aprovechando el día tan amoroso que hoy se celebra, os transmito ese mismo deseo si aún no habéis encontrado a vuestr@ guardabosques particular. Y recordad, a veces basta con unas simples palabras para hacer feliz a la persona que tienes a tu lado… (¡no os dejéis llevar por el consumismo impuesto por las grandes superfícies para festejar tan especial fecha!)

Un paseo con Benedetti

8 dic

Hace un par de años cursé una asignatura que me encantó: Crítica de cine. Mi profesor, el genial periodista cultural Antonio Sempere , nos descubrió algunos cortometrajes excelentes, pequeñas obras maestras de esas que logran conmover al espectador en sus escasos diez minutos de duración. Es el caso de Paseo, de Arturo Ruiz Serrano, nominado al Goya en 2008 y Premio de Honor en el Festival de Cine Independiente de Elche. Ambientado en la Guerra Civil y con tres actores bastante conocidos, José Sacristán, Paco Tous  y Carlos Santos (Paco y Bobedilla respectivamente en la televisiva Los hombres de Paco), lo mejor, sin duda, son los versos del recientemente fallecido Mario Benedetti, de su increíblemente precioso Corazón coraza, uno de los poemas más bellos que se han escrito jamás, pronunciado con la grave y especial voz de Sacristán. 

P.D.: Por su ferviente insistencia para que actualizara, post dedicado a Manza, uno de mis pocos seguidores confesos, a pesar de que nunca me deja ningún comentario… :-(

El cumpleaños de Neruda

12 jul

San Google, tal y como se refiere un amigo mío a este valorado buscador, homenajea hoy en su logo el 105 cumpleaños del poeta chileno Pablo Neruda.

Descubrí al Nobel de Literatura 1971 siendo niña, gracias a una colección de libros sobre poesía ofrecida por El País o El Mundo, y he de reconocer que la obra de Neruda me gustó, me sobrecogió y me hizo ver de distinta forma un género literario por el que siempre había sentido un profundo respeto, al considerar que merece de una sensibilidad especial tanto para leerlo como para ser escrito, atreviéndome incluso a hacer mis pinitos en el citado género. Esos 20 poemas de amor y la canción desesperada del autor chileno, repletos de palabras llenas de pasión, garra, amargura y mucho sentimiento hicieron que guardara ese libro como un apreciadísimo tesoro y que empezara a considerar a Neruda como mi poeta predilecto. Porque, ¿quién no se ha sentido alguna vez conmovido por los míticos versos del poema número 15 de “Me gusta cuando callas porque estás como ausente (…)“?

Para mi, no obstante, su mejor poema, mi favorito, es el último, el número 20:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


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