SOBRE MI ÁLTER EGO
La dualidad, esa posible existencia de dos caracteres en una misma persona, es la perfecta excusa que aducimos cuando, por ejemplo, queremos justificar comportamientos y opiniones propios que, sin embargo, contradicen aquello que habíamos hecho o dicho con anterioridad. Pero, ¿por qué no ir más allá? ¿Por qué no aprovecharse de ello para creer y ‘crear’ a alguien a nuestra imagen y semejanza a través de quien ser, vivir, sentir y experimentar todo aquello que por nosotros mismos no nos atrevemos? La línea que nos separaría de ese ‘otro yo’ sería tan delgada que correríamos el riesgo de confundir su ya autóctona personalidad con la nuestra pero, ¿no serían, en esencia, prácticamente idénticas? ¿Acaso no se trataría de una persona, real o ficticia, en quien poder reconocernos, identificarnos y vernos reflejados a nosotros mismos?
En esta profunda reflexión me hallaba yo inmersa cuando, de repente, apareció. Menuda, carismática y con un vestido de lunares, se presentó diciendo que era Arual, mi álter ego. “¿Mi qué?”, respondí yo, perpleja, y ella se echó a reír. “Tú eres tú y yo soy yo pero, a la vez, tú eres también yo, y yo soy también tú. Está clarísimo. De eso se trata ser el álter ego de alguien, de ser otro sin dejar de ser uno mismo”. Ante tan tajante explicación no me quedó más opción que invitarla a un café. “Que sea mejor un cappuccino con mucho azúcar, por favor”, me pidió. Yo la miré sonriente aunque un poco asustada: “¡A ver si va a ser cierto que es mi álter ego!”, pensé.
Tras horas y horas hablando descubrimos que teníamos, en efecto, muchas cosas en común: adoramos las galletas con sabor a naranja pero detestamos dicha fruta, nos encantan los croissants pero hace años que no comemos ninguno, las faltas de ortografía nos ponen de muy mal humor, coleccionamos marcapáginas y nuestra mayor extravagancia consiste en llegar a disponer algún día de una biblioteca tan enorme como la del cuento de La bella y la bestia.
Después de esa agradable tarde se quedó aquí conmigo, instalada en mi blog, y desde entonces es ella, Arual, la que da forma escrita a todas esas reflexiones sobre las que divago en voz alta. ¿O será que ella misma se inmiscuye en mis pensamientos sin que yo me dé cuenta para después hacer suyas todas mis cavilaciones y publicarlas en este espacio? En cualquier caso, espero que disfruten con las Reflexiones de mi álter ego y las mías propias.
*Laura y Arual*

Todos somos duales
tenemos una personalidad
que no nos agrada mostrar,
en la que somos nosotros mismos
sin prejuicios ni cortapisas,
la esencia real del aventurero
que nos domina.
No todas las personas tienen la suerte de descubrir y descifrar su Alter Ego…tienes suerte de poder conseguirlo.
Aunque a veces dé vértigo…
Yo también me he encontrado con ella, es una mujer, estaba escondida, era pequeña; pero está creciendo.
Apareció un día sin que la esperase…justo cuando más la necesitaba, después de que yo abandonase un prado en el que llevaba mucho tiempo y cruzase un rio caudaloso, turbio y frio.
Poco a poco, vamos confiando la una en la otra…
Somos diferentes, pero nos complementamos.
Y por fin, el regreso tan esperado.
Tanto pensar en como sería ese “nuevo” comienzo y aquí está. O mejor dicho, aquí estás. Sorprendiendo como cada día. (Me) atrapas. Y eso no todos lo consiguen. Bonito don.
Laura y Arual, xiques guapes les dos. Ja saps…