Reportera Blues

14 Oct

Cuando era pequeña sentía predilección por una serie de dibujos animados que hacían en La 2 de TVE; se llamada Reportera Blues y Toni, su protagonista, una joven, bella e intrépida periodista parisina, apasionada del saxofón y de su gato, y compañera de aventuras del apuesto Marc, representaba aquello en lo que yo soñaba convertirme cuando me hiciera mayor: una profesional independiente y exitosa, de vida bohemia y soñadora que recorriera el mundo en busca de historias que contar y que contribuyera con ello a cambiar el mundo en el que vivimos. Claro está que con el paso de los años vas madurando y aprendiendo y esto junto con las situaciones que vas viviendo, y las diferentes personas con las que te vas cruzando en el camino contribuye a que tus prioridades cambien. Hoy, a punto de terminar mis estudios en Periodismo, ese utópico sueño de niñez se ha desvanecido (aunque una pequeña parte de mí se niega a abandonar la idea de  poder convertirse en una especie de Reportera Blues) y mi futuro es bastante incierto: ¿prácticas de empresa en el extranjero?, ¿máster de especialización en la capital?… La decisión es cuestión de tiempo y el tiempo es un niño que juega con dados (H. E.).  

Reportera Blues

 Y mientras el tiempo pasa el curso avanza. 5º. está resultando bastante relajado en comparación con su asfixiante antecesor; pocas asignaturas (con la agradable sorpresa de la interesante optativa de Historia de la libertad de imprenta, con la que he aprendido más en cinco clases que en todo un curso dedicado a la Historia del Periodismo en 4º.) y pocas horas de clase, aunque con la carga habitual de prácticas y trabajos. Precisamente esta tarde leía un texto para las prácticas de Periodismo Especializado de mañana relacionado con la necesidad de previsión y anticipo del periodismo actual y me he quedado con un párrafo que me ha gustado y que invita a la reflexión:  

” Al contar lo que ocurre cada día, los periodistas construyen una imagen del mundo que muchos toman por el verdadero y único mundo. El 11 de septiembre nos ha presentado de golpe la imagen de un universo en llamas que nadie había previsto (sólo el cine y la literatura habían soñado con algo semejante), y el golpe ha sido tremendo. Fue el golpe de una sola fotografía que se repetía continuamente: una imagen que mata para decir muerte, una imagen que quema para decir fuego. Y quizás fue aún más dura precisamente porque no hubo antes palabras que se atrevieran a preverla”.

En el mismo texto se  añade una cita de la obra Macbeth de Shakespeare:  “If we can see into the seeds of time and say which grain will grow, and which will not…”, frase aplicable al periodismo y, por extensión, también a la vida: si pudiésemos conocer con antelación el devenir de nuestras decisiones…

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