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Con el diccionario a cuestas

21 Ago

Cuando era pequeña y los diccionarios y las enciclopedias solamente existían en papel, solía anotar o memorizar aquellas palabras desconocidas que había leído en algún texto o que había escuchado por televisión para, posteriormente, buscar su significado y origen en mi Iter Sopena.

En el colegio, en la asignatura de Lengua Española, disfrutaba como la que más cuando nos ponían como deberes ejercicios de léxico y debíamos localizar el significado de términos desconocidos e ir creando una especie de glosario con fichas de colores que aún guardo como un tesoro. Además, hubo una época, no hace mucho, en la que el diccionario se convirtió en mi libro de cabecera y cada día leía unas cuantas páginas de definiciones de mi flamante María Moliner de dos tomos.

Con estos antecedentes no es de extrañar que me haya alegrado tanto por el desarrollo de una nueva aplicación para smartphones y tabletas: El Diccionario de la lengua española. Desde hace apenas un mes está a disposición de los usuarios que usen los sistemas operativos Apple (iPhone, iPad, iPod touch) y Android; más adelante también estará disponible para Blackberry.

 

 

Según la RAE, “las nuevas aplicaciones para dispositivos móviles facilitan los mismos contenidos que se pueden ver en la actualidad a través del portal electrónico de la RAE, incluidas las últimas mejoras y novedades (consulta escalonada, por aproximación, sin tildes ni diéresis, de formas complejas…) introducidas recientemente, con motivo de la quinta actualización del Diccionario”.

 

 

 

 

De entre los que la han descargado hay quien opina que tiene un diseño muy soso, que le faltan opciones de búsqueda y que es mejorable; otros, al igual que yo, creemos que es sencilla, rápida y muy útil, ¡y estamos encantados de poder llevar el diccionario a cuestas! Probadla y juzgad vosotros mism@s 😉

El Club de Detectores del Lenguaje

13 Jun

En mi afán por convertirme en una auténtica Justiciera de las palabras y aún a riesgo de parecer un poco cargante con el tema de la ortografía y la correcta escritura, he decidido entrar a formar parte de El Club de Detectores del Lenguaje. Este club pertenece a la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), una institución sin ánimo de lucro nacida en 2005 tras un acuerdo entre la Agencia EFE y BBVA, que “tiene como principal objetivo impulsar el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, cuya influencia en el desarrollo de nuestra lengua es cada vez mayor”. Cuenta con el asesoramiento de la Real Academia de la Lengua Española y aunque “no persigue ser una institución correctora cuyas recomendaciones lingüísticas hayan de ser contempladas como norma”, lo cierto es que cumple una importante función publicando a diario recomendaciones en el uso de la lengua y noticias y artículos de interés al respecto, así como atendiendo las dudas y consultas planteadas a través de su web y de sus perfiles en Facebook y Twitter.

 

 

Por su parte, en El Club de Detectores del Lenguaje lo que se pretende es, entre otros aspectos, que sus integrantes compartan entre ellos las incorrecciones lingüísticas que hayan detectado en algún medio de comunicación, que aporten sugerencias sobre términos, usos y expresiones que puedan dar lugar a la elaboración de una recomendación por parte de Fundéu BBVA, y que, además, opinen y debatan sobre las advertencias que realiza esta misma institución.

Pero mi particular cruzada en pro del buen uso de la lengua no termina aquí; y es que, la situación relatada en el post anterior, que haya gente que ha llegado a mi blog tecleando en Google “cómo corrijo mis faltas de ortografía”, y que algunos lectores de este espacio lo hayan sugerido, me ha hecho considerar la posibilidad de incluir una sección en la que tendría cabida todo lo relacionado con la lengua castellana y el lenguaje: definiciones, correcciones de errores comunes, recomendaciones, etc. Espero que os sea útil y que colaboréis con vuestras dudas y aportaciones. A ver si así, entre todos, conseguimos enmendar errores tan garrafales como el siguiente:

 

 

* Le agradezco enormemente a RV, fiel seguidor de este blog, que me haya prestado esta imagen para ilustrar el post 🙂 *

Érase una vez unos errores ortográficos, la mala educación y la pérdida de un cliente

23 May

Reconozco que tengo la mala costumbre de corregir a la gente cuando comete faltas de ortografía o, cuando al hablar, confunde términos de fonética parecida pero de distinto significado. Y digo que esta es una mala costumbre porque siempre que lo hago, desde el respeto, por supuesto, y con la intención de ayudar a que se puedan expresar con mayor propiedad y sin errores, me sale el tiro por la culata.

Ayer mismo detecté unos fallos bastante graves en el blog de una empresa cuyo nombre no pienso mencionar, dedicada a diseñar “invitaciones, láminas personalizadas, imágenes corporativas, regalos personalizados y todo lo que tenga que ver con el diseño y la imaginación”,  y esos errores estaban, precisamente, en una tarjeta de felicitación que habían elaborado un tiempo atrás para unos amigos. En ella aparecía el verbo escoger escrito con ‘j’ y en tres ocasiones se utilizaba el infinitivo en lugar del imperativo para expresar órdenes (“Dejar el móvil en casa”, por citar uno). Leí un par de comentarios que no habían obtenido respuesta y que ya advertían de la errata en ‘escoger’, así que procedí a indicarles, sin ninguna mala intención, qué otros tres fallos tenían. La sorpresa me la he llevado esta mañana cuando, a través de una persona que también les había corregido, me he dado cuenta de que habían eliminado todos aquellos comentarios en los que se habían señalado los equívocos, además de las fotografías que los evidenciaban; también me habían vetado para que no pudiera dejar más comentarios. En cualquier caso, me las he ingeniado para poderles escribir de nuevo y mostrarles mi descontento ante su forma de proceder. Su respuesta, muchas horas después, ha sido la siguiente (si pincháis sobre la imagen, la podréis ver ampliada):

Tras leerla he decidido escribir este post con el fin de desahogarme y zanjar de una vez el asunto; me parece inútil seguir perdiendo el tiempo con personas que aun siendo corregidas siguen cometiendo errores (en el comentario queda demostrado de nuevo), y que responden de forma tan maleducada e irónica a las críticas constructivas de sus seguidores y posibles clientes. Porque a pesar de mi todavía poco conocimiento sobre el mundo de la comunicación corporativa y el marketing, creo que lo último que debe hacer una empresa, ya sea grande o pequeña, es faltar el respeto, bien sea ignorando, vetando o respondiendo con malos modos, a un usuario potencial de tus productos, algo muy básico tanto en el mundo empresarial como en la vida.

Pero a pesar de todo lo ocurrido y del disgusto que me he llevado ante tal inesperada respuesta, sigo pensando que no hay nada de malo en ayudar a mejorar a quien se equivoca (porque yo también lo hago y no me molesta que me corrijan), y como valoro que las personas hagan un buen uso de la lengua porque, en definitiva, es nuestra herramienta de comunicación, lo voy a seguir haciendo, le pese a quien le pese.

Firmado: La Justiciera de las palabras

(Ante todo no hay que perder el sentido del humor, ¿no? 😉 )

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