Mujeres en blanco y negro

15 Jun

Hace algún tiempo os hablaba de que la poesía está de moda, pero también el sector de la ilustración, los cómics y las novelas gráficas está viviendo su momento de gloria. Aunque quizás lo más destacable de este nuevo boom editorial es que las protagonistas son, en su mayoría, ilustradoras jóvenes que han logrado hacerse un hueco en el mercado gracias, en parte, al poder de las redes sociales. Agustina Guerrero, Laura Santolaya o Ana Oncina son, entre otras, un buen ejemplo de ello, al igual que Sara Herranz y Sara Fratini, las estrellas invitadas en el post de hoy junto con sus mujeres en blanco y negro. Todas ellas comenzaron subiendo sus dibujos y reflexiones a sus blogs, a sus cuentas en Tumblr o a sus perfiles en Facebook, Twitter e Instagram, y hoy han visto cumplido su sueño de tener uno (o varios) libros publicados.

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La canaria Sara Herranz comenzó a dibujar tras finalizar sus estudios de Comunicación Audiovisual; ha trabajado para marcas como Oysho o Ron Barceló, y ha diseñado portadas para Alfaguara (A dos centímetros de ti) o Mondadori (Un buen chico). Finalmente fue Lunwerg la editorial que le permitió contar la historia de una de sus chicas en blanco y negro, con labios y uñas rojas, en una novela gráfica cuyo hilo narrativo gira en torno al amor, la pasión y el desamor de esas primeras relaciones.

Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí no solo sorprende por el realismo de unos personajes que te llegan a intimidar con su penetrante y seductora mirada, sino por los textos que acompañan y completan a las ilustraciones, repleto de sentencias y frases lapidarias, algunas irónicas y burlescas, que consiguen removerte un poco por dentro. Sara Herranz sabe escoger muy bien las palabras para hurgar en la herida, dar donde más duele o, simplemente, provocar una reacción, algo que también consigue con el ambiguo título del libro, con el que juega al despiste, y que va en consonancia con el final abierto de la historia.

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Sara Herranz afirma que hay mucho de ella en su ópera prima, pero lo cierto es que cualquier mujer se puede sentir identificada con la protagonista, con lo que vive y siente, así como con las mujeres en blanco y negro de Sara Fratini en La buena vida.

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Fratini nació en Venezuela, pero se licenció en Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente, cursó sus estudios de ilustración en Francia. En la actualidad además de pintar murales a gran escala allí donde se lo piden, coordina el Festival Internacional de Cine de La Guarimba.

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En La buena vida podemos encontrar sus viñetas antiguas más características, pero también cuarenta ilustraciones inéditas, acompañadas de pequeños lemas, sobre las inseguridades, los sueños, los miedos, la indecisión ante la toma de decisiones o el exceso de preocupación por la belleza física. Las mujeres que dibuja Sara Fratini son curvilíneas, pero huyen de los complejos; toda una declaración de intenciones si tenemos en cuenta que en la Venezuela natal de la ilustradora, la cirugía estética, los tratamientos de belleza y las dietas están a la orden del día.

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La buena vida es una oda a la naturalidad, un derroche de optimismo que queda perfectamente resumido en la viñeta que abre el libro: “Cuando estés triste… ¡baila! Cuando estés feliz, ¡también!”. Este libro es, sin duda, la mejor medicina contra la baja autoestima, y el empujón necesario para dar rienda suelta a nuestros sueños.

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Y aunque aparentemente, las mujeres en blanco y negro de Sara Fratini poco tienen que ver con las de Sara Herranz, lo cierto es que ambas ilustradoras consiguen que nos veamos representadas en estos personajes llenos de amor, rencor, miedos y metas por alcanzar.

Celebrando el Día del Libro en el País de las Maravillas

23 Abr

El País de las Maravillas es un lugar al que todos hemos viajado siendo niños, un reino encantado donde era posible crecer o menguar tras comer un pastelillo o beber una pócima mágica, charlar con un gato que se torna invisible, o asistir a una fiesta de no-cumpleaños con una liebre y un sombrerero. Ese fantástico e inverosímil viaje se lo debemos a Lewis Carroll (cuyo nombre real era Charles Lutwidge Dogson, el creador de Alicia en el País de las Maravillas. ¿Y qué mejor fecha que la del Día del Libro (y sexto aniversario de este blog) para homenajear a uno de los clásicos de la literatura universal en su 150 aniversario? Post 68 - a Mucho ha llovido desde que aquella tarde de 1862, durante un paseo en barca por el Támesis con su amigo el reverendo Duckworth y las hermanas Liddell (Lorina, Alicia y Edith), Carroll ideara el personaje de Alicia inspirándose en la segunda de las hijas del decano Liddell, por quien sentía una profunda devoción. Tanto fue lo que le entusiasmaron a la propia Alicia las aventuras de su álter ego, que le pidió a Carroll que le transcribiera la historia. Tres años más tarde la editorial MacMillan sería la encargada de publicar el cuento, ilustrado con los magníficos dibujos de John Tenniel que aún hoy conservan muchas de las ediciones del famoso libro. Su gran éxito motivó la publicación en 1871 de la segunda parte, Alicia a través del espejo. Post 68 - b Alicia en el País de las Maravillas no deja indiferente a nadie tras su lectura; se trata, sin duda, de una oda a la fantasía y el onirismo, fruto del singular ingenio y la original mentalidad de Carroll, quien deja entrever además su destreza matemática (pues ésta era su profesión) a través de las preguntas geográficas, astronómicas o científicas que la pequeña Alicia se hace constantemente. Algunos estudiosos de la obra van más allá y aseguran que este supuesto cuento infantil es una crítica encubierta al convencionalismo social propio de la época victoriana, y que sus personajes, en su mayoría animales con personalidad y capacidades humanas, son caricaturas de personas que existieron en realidad. Sea como fuere, lo cierto es que Alicia en el País de las Maravillas gusta a niños y mayores, y ha servido de inspiración en diferentes ámbitos: en el cine, la música, la televisión, el teatro, y hasta en el campo de la psicología. Hoy incluso se recomienda su lectura en las más afamadas escuelas de negocios en nuestro país. ¿Quién le iba a decir a Lewis Carroll que aquella historieta que inventó sin más pretensión que la de entretener a unas niñas se convertiría en un fenómeno semejante?

En la actualidad existen numerosas ediciones de Alicia en el País de las Maravillas, a cual más bonita, pero yo personalmente, que no había vuelto a disfrutar con las aventuras de Alicia desde que fui al cine a ver la versión de Tim Burton, me he reencontrado con este ya mítico personaje gracias a otro libro infantil: Prohibido leer a Lewis Carroll. Post 68 - c Lo primero que me llamó la atención de Prohibido leer a Lewis Carroll fue su contundente título; además, todas las reseñas que leí sobre él por Internet eran positivas, sin mencionar los importantes premios que había recibido (Premio Lazarillo en 2012, elegido Mejor libro infantil del 2013 por Babelia, y en 2014, Premio White Ravens, Premio Fundación Cuatrogatos y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil). Así que, dada mi creciente afición por comprar libros infantiles y ante tanta buena referencia, no dudé en traérmelo a casa. El libro está ambientado en Nueva York a principios de la década de 1930, ciudad a la que se traslada la joven institutriz francesa Eugéne Chignon para hacerse cargo de una niña llamada Alice, quien está tan obsesionada con el cuento de Lewis Carroll que incluso se viste y peina como la protagonista de éste. Esta enfermiza pasión de la pequeña Alice lleva a sus padres a prohibirle leer el libro, y junto con la señorita Chignon tratarán de evitar que la niña se entere de que la verdadera Alice Liddell, inspiradora de Alicia en el País de las Maravillas, va a ser homenajeada en la Universidad de Columbia.  Se trata de una historia muy original y divertida cuyo autor, Diego Arboleda, ha construido en base a unos rocambolescos personajes y unos juegos lingüísticos al más puro estilo de Lewis Carroll. Todo eso unido a los excelentes dibujos de Raúl Sagospe, hacen de Prohibido leer a Lewis Carroll un libro excepcional. Post 68 - d Ya lo dijo Caballero Bonald: “Leer equivale a elegir una aventura de múltiples compensaciones imaginativas”, y a mí, el libro de Arboleda y Sagospe me ha devuelto directamente a mi niñez, a ese País de las Maravillas donde era posible crecer o menguar tras comer un pastelillo o beber una pócima mágica, charlar con un gato que se torna invisible, o asistir a una fiesta de no-cumpleaños con una liebre y un sombrerero. ¡Feliz Día del Libro!

La poesía está de moda

21 Mar

Hace un par de meses, andaba yo por la Casa del Libro en busca de algún libro que llevarme a casa, cuando decidí dirigirme a la sección de poesía; una amiga me había hablado de un poemario que había descubierto a través de las redes sociales, pero tras semanas y semanas de búsqueda no lograba encontrar la edición en papel por ninguna parte. Debía estar agotado, pero aun así probé suerte y me acerqué a comprobar si lo tenían. “Se llama Intranerso; su autor es Carlos Miguel Cortés, aunque es más conocido como Turista en tu pelo, el nombre de su blog y su apodo en Internet, y en la portada aparece el dibujo de una chica sosteniendo un corazón”. Gracias a la detallada descripción de mi amiga lo localicé en seguida. Estaba rodeado de otros libros de sencilla pero cuidada edición que llamaron mi atención: Mi chica revolucionaria, Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, Te odio como nunca quise a nadie, La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, Un invierno sin sol… Como iba con el tiempo justo, anoté mentalmente sus títulos con la intención de indagar más adelante sobre ellos y sus autores, y lo cierto es que me he topado con toda una nueva generación de poetas jóvenes que tuitean sus versos, los comparten en sus blogs o los convierten en videopoemas.

 

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Diego Ojeda, Luis Ramiro y Marwan son los autores de Mi chica revolucionaria, Te odio como nunca quise a nadie y La triste historia de tu cuerpo sobre el mío respectivamente, y los tres fueron músicos cantautores antes que poetas. De hecho, Marwan también ha publicado un libro-disco, Apuntes sobre mi paso por el invierno, a través de Noviembre Poesía, la editorial que él mismo puso en marcha hace algo más de dos años. Por eso no es de extrañar que las letras de todos ellos sean poemas cantados, ni que sus poemas sean canciones recitadas. Fruto de esas fusiones nacen exquisiteces como ésta:

 

 

El canario Diego Ojeda tiene ya cinco discos en el mercado, y en 2012 publicó el que fue su primer poemario, A pesar de los aviones. Luis Ramiro y Marwan, por su parte, han publicado tres discos, y Te odio como nunca quise a nadie y La triste historia de tu cuerpo sobre el mío son su carta de presentación en el panorama poético nacional. No obstante, Planeta publicará el próximo 19 de mayo el que será el segundo libro de Marwan, Todos mis futuros son contigo.

Escandar Algeet estudió cine en Ponferrada, pero se marchó a Madrid a comerse el mundo. En 2009 la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker publicó su primer libro, Alas de mar y prosa y en 2013 el segundo, Un invierno sin sol, cuyos versos surgieron tras una ruptura sentimental.

Elvira Sastre, con apenas 23 años, tiene ya dos libros en el mercado, Cuarenta maneras de soltarse el pelo y Baluarte, y está trabajando en su primera novela, que será publicada por Destino en 2016. Esta joven filóloga inglesa natural de Segovia comparte sus poemas en su blog, Relocos y Recuerdos, que abrió con solo 15 años. Tanto a ella como a Algeet les gusta darles voz a sus poemas y crear conmovedores videopoemas:

 

 

Carlos Miguel Cortés es fotógrafo y escritor, dos oficios que conjuga a la perfección en su blog, Turista en tu pelo. Aunque donde más se mueve este salmantino de 27 años es en su perfil de Twitter, en el que tiene cerca de 46.200 seguidores. Intranerso, su primer poemario, es el único al que he podido hincarle el diente de todos los citados en esta entrada y me ha sorprendido gratamente, tanto por cómo está editado como por la fuerza de sus versos. Recoge cien poemas repartidos en siete capítulos (Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y Sol) y en el inicio de cada uno de ellos, además de la definición oficial y la acepción que él mismo le da a palabras como casualidad, causalidad o peripecia, recoge fragmentos de poemas, películas o canciones, encabezados por una secuencia de palabras entre las que distinguimos notas musicales, colores, o el nombre de los enanitos de Blancanieves. Los micropoemas se entremezclan con historias poemadas escritas en prosa, entre las que destacan las volátiles historias de la Chica Libélula, que abren cada capítulo. Son versos y narraciones que se refieren al amor y al desamor, a las aspiraciones, al sexo explícito, a la lucha por la libertad de uno mismo… En definitiva, tal y como reza la contraportada del libro, “Intranerso es ese universo personal que todos guardamos en el interior de nosotros mismos”, de modo que es sencillo encontrarse en esos versos, refugiarse en ellos.

 

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La poesía, como todo lo demás, se ha ido adaptando a los tiempos, a los gustos y a los lectores; ahora los poemas se tuitean, los fotografiamos y los subimos a nuestro perfil en Facebook o a nuestra galería en Instagram. Pero no ha perdido su capacidad de emocionarnos, de ayudarnos a expresar lo que nosotros no podemos, de provocarnos “orgasmos literarios”. Su esencia sigue intacta y además, ahora los versos se llevan, están de moda. Eso, unido a que hoy es el Día Internacional de la Poesía es motivo doble de celebración.

20 cosas sobre mí

1 Mar

La última moda en Instagram es la de los retos, esos que los usuarios se van proponiendo unos a otros para que hablen de sí mismos, suban fotos suyas que nunca subirían, o cuelguen imágenes relacionadas con un tema concreto. Yo he decidido autorretarme y, en este caso, contaros aquí 20 cosas sobre mí:

 

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1. Llevo gafas desde los 11-12 años por culpa de Don Primitivo, mi profesor de Matemáticas, que escribía los números muy pequeños en la pizarra. Él mismo se encargó de decirle a mi madre que me llevara al oftalmólogo, y cuando retomamos las clases después de las vacaciones de Navidad y yo llegué con mis gafas, a mi querido profesor se ve que le hizo gracia y añadió: “A Laura este año los Reyes Magos le han traído unas gafas, ¿eh?” ¬¬

2. También he llevado ortodoncia y todo tipo de aparatos dentales. Estoy un poco defectuosilla, sí… 😛

3. Me encantan las ensaladas y podría alimentarme solo a base de ellas. Aunque tampoco puedo vivir sin el pan y sin mis tazones de leche.

4. Colecciono marcapáginas; esto ya os lo conté allá por 2012, y si en aquel momento mi colección estaba formada solo por 43 marcapáginas, hoy ya tengo unos 220. Los últimos en incorporarse han sido estos de Mi teta.

5. Cuando visito la casa de alguien no puedo evitar fijarme en qué libros tiene en sus estanterías.

6. Me gusta pasear por el cementerio e imaginar qué tipo de vida (y muerte) tuvieron los que allí descansan.

7. Tengo alguna que otra pequeña manía; por ejemplo, en mi cartera, los billetes están siempre ordenados de menor a mayor importe y con su parte anversa colocada mirando hacia afuera.

8. No me gustan los animales en general, y los perros en particular. Los respeto a todos, por supuesto, pero les tengo miedo.

9. Me encanta aprender idiomas. Soy valencianoparlante, tengo un buen nivel de inglés y estudié un par de años de francés. Ahora estoy cursando 1º de nivel intermedio de alemán y estoy enganchada a Crónicas germánicas, el blog de Elisabet, una barcelonesa afincada en Alemania.

10. Soy bastante buena recordando caras, nombres y fechas.

11. Me lavo las manos unas 598751203641785239712 veces al día, sin exagerar.

12. Conducir me relaja.

13. Soy una falsa pesimista, porque aunque siempre suelo ver el vaso medio vacío, nunca pierdo del todo la esperanza.

14. No me gusta hacer deporte y aún así, voy al gimnasio tres veces por semana y salgo a andar cuando puedo. Admito que después me siento muy bien.

15. Adoro leer, y siempre en papel, por supuesto.

16. Soy tímida y me ponga roja a menudo, cosa que me incomoda bastante porque no lo puedo controlar.

17. No sé silbar ni hinchar globos.

18. Me interesa todo lo relacionado con la gramática, la sintaxis, la semántica, la morfología de las palabras, etc. Y, evidentemente, no soporto las faltas de ortografía.

19. Soy bastante sensible y llorona.

20. Conocí al amor de mi vida en Carnavales; él iba disfrazado de duende y yo de gata 🙂

¡Chimpún!

P8ladas visita Alicante

27 Ene

El pasado sábado el Fórum de la Fnac de Alicante acogió de nuevo la presentación de un libro que no me podía perder. Se trataba de Los lunes me odian, de Laura Santolaya, creadora de ese personaje tan canalla que es P8ladas, la versión políticamente incorrecta de ella misma, tal y como se dice en la solapa interior de la portada del libro.

 

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Si me gusta acudir a este tipo de eventos es, además de para poder llevarme una dedicatoria de los autores y conversar con ellos, porque me encanta conocer todos los detalles de sus inicios, de cómo surgió la idea de crear a sus personajes, o de cómo se inspiran para sus dibujos y/o viñetas. En el caso de Laura, me llamaron la atención las historias que contó sobre su infancia, sobre su peculiar manera de dar color a los dibujos del colegio trazando líneas paralelas, o sobre aquella ocasión en la que, siguiendo los consejos de su madre e ignorando las indicaciones de su Seño respecto a que tenían que colorear un círculo sin salirse de la raya, decidió hacer todo lo contrario.

Y precisamente los círculos han resultado ser los culpables de su éxito, ya que P8ladas tiene su origen en esos ochos con los que Laura decoraba sus apuntes y a los que llamaba cariñosamente “pocholos”.  En 2008 abrió su blog Prohibido escuchar canciones ñoñas, el hábitat natural de P8ladas hasta que el pasado año le dieron la oportunidad de recopilar sus viñetas en un libro, tras haber sido protagonista de la sección “Se busca talento”, de El País. En la actualidad colabora también en Cuarto Poder, Grazia.es y Mi petit Madrid.

 

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En Los lunes me odian puedes disfrutar de las reflexiones de Laura sobre los ideales de belleza, la dieta, los gimnasios, el trabajo, las fiestas, la Navidad, etc., acompañadas de las viñetas de P8ladas, su descarado álter ego, que te hacen soltar más de una carcajada y con las que no puedes evitar sentirte identificada. Si hay algo que me gusta de este libro (además de las divertidas pegatinas que trae al final) es cómo logra conjugar el humor, el sarcasmo y la crítica para así decir lo que todos pensamos, pero que nos da vergüenza expresar.

 

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Laura me comentó que ya está trabajando en un próximo libro, así que ojalá vuelva a Alicante a presentarlo.¡Te esperamos con los brazos abiertos y una cervecita fresquita! 😛

 

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