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Maruja Mallo, una de las grandes (olvidadas)

8 Mar

Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer y me ha parecido la fecha más idónea para inaugurar una nueva categoría temática en el blog, ‘Musas y númenes’, ya que ésta estará protagonizada por todas aquellas personas, en su mayoría por mujeres, cuya vida, profesión, obra, carácter o filosofía de vida, admiro y me sirven de referente e inspiración.

A Maruja Mallo, la mujer con la que estreno esta sección, la descubrí en la universidad, cuando tuve que realizar un trabajo, con exposición en clase incluida, sobre su vida y trayectoria artística, en contraposición a la de Frida Kahlo, analizada por mi amiga Gema. Su nombre apenas me sonaba de alguna que otra clase de la asignatura de Literatura y periodismo ya que nuestro profesor, José Luis Ferris, había escrito un libro sobre ella: Maruja Mallo, la gran transgresora del 27.

Su nombre real era Ana María Gómez González y nació en Viveiro (Lugo), en 1902. A los 20 años se trasladó a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) y es allí donde entró en contacto con  los artistas, escritores y cineastas que la introdujeron en los principales lugares de encuentro y tertulia de la capital (Café Pombo, El Gato Negro…), tradicionalmente reservadas a los hombres. Algunos de estos literatos y pintores, al igual que la pintora gallega, eran miembros de la Generación del 27 y de la llamada Escuela de Vallecas, un movimiento artístico que se basaba en la búsqueda de motivos pictóricos en el paisaje.

Picasso, Dalí, Buñuel, Federico García Lorca, Ortega y Gasset, Machado, Unamuno, Ramón Gómez de la Serna, Miguel Hernández y Rafael Alberti se encontraban entre sus más estrechas amistades, y la figura de Maruja Mallo sirvió de inspiración para las obras de algunos de ellos.

Por ejemplo, en el cuadro de Dalí, Sueños noctámbulos (1922), ambos aparecen representados en uno de sus tantos paseos por las calles de la capital. Rafael Alberti, con quien Maruja Mallo vivió una tormentosa relación sentimental, le dedicó dos poemas: El ángel falso y La primera ascensión de Maruja Mallo al subsuelo. Y se cree que, asimismo, la destinataria de la mayor parte de El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, con quien también mantuvo una tórrida relación, era ella.

Feminista, transgresora, rebelde y comprometida con los ideales republicanos, Maruja Mallo estuvo exiliada en Argentina durante casi treinta años. Antes y después de su exilio colaboró con la Revista de Occidente, ilustrando las portadas de algunos de sus números.

Además, en 1928 esta revista organizó su primera exposición, formada por 10 óleos con motivos deportivos, populares, cinemáticos y de máquinas y maniquíes.

Previas a su partida a Argentina son las colecciones Cloacas y campanarios y La religión del trabajo, una oda del surrealismo a la putrefacción y a lo tétrico, y a la geometrización de los elementos, respectivamente.

La serie de Las naturalezas vivas (1942), caracterizada por su colorido y por la interrelación de elementos de la naturaleza terrestre y marina, es fruto de su estancia en Argentina y de sus viajes a Chile, Brasil y Uruguay.

Sus Máscaras y retratos también fueron desarrolladas a raíz del encuentro de Maruja Mallo con la cultura latinoamericana.

Los moradores del vacío o viajeros del éter, su último ciclo plástico, es un homenaje a la quinta dimensión y muestra una especie de símbolos, naves espaciales o nuevas constelaciones que ella misma inventaba y bautizaba con nombres tales como Agol, Geonauta y Selvatro.

Maruja Mallo fue, cuando menos, una mujer excéntrica y adelantada a su tiempo. Regresó a España en 1965 y en 1982 recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes, otorgada por el Ministerio de Cultura. Sin embargo, a pesar de su prolífica carrera artística, la sombra de su exilio, de sus ideales políticos y de los reconocidos hombres que la acompañaron en su juventud, la fueron relegando a un segundo plano hasta que finalmente falleció en 1995, enferma y sola, en una residencia de ancianos. Y es por eso por lo que he querido hacerle este pequeño homenaje, especialmente en un día como el de hoy, de loas y reivindicaciones.

Si queréis saber más sobre Maruja Mallo, os recomiendo que veáis el documental Maruja Mallo, mitad ángel, mitad marisco, que realiza un completo recorrido por su vida y obra y trata de profundizar en su personal mundo interior y artístico.

¡Feliz Día de la Mujer!

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